Así llama El País a los jóvenes que ni estidian, ni trabajan. Dicen las encuestan

reseñadas en ese artículo que el 54% de los españoles de entre 18 y 34 años "dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado".

 

Y eso sí que es grave: porque no nos están llamando vagos, no; tampoco pasotas ni macarras. ¡Nos están diciendo que no nos interesan las cosas!

 

Estamos en crisis y el futuro se ve gris. Pero, precisamente por eso, podemos y tenemos que intentar pintarlo del color que más nos guste. Podemos estudiar, trabajar, formarnos, dedicarnos a los demás y a nosotros mismos.

 

En estos días de post-selectividad, por ejemplo, se ebre todo un mundo de aspiraciones y nuevos caminos. ¡Ánimo! ¡Que no digan que ni siquiera lo intentamos!